Miami, Florida (días 3 y 4)

DÍA 3

Nuestro tercer día en Miami, visitamos el distrito del diseño, un barrio  lleno de arriba a abajo de arte en cada esquina, en cada pared, en cada persona que pasea por la calle. Un sitio muy muy guay y uno de los lugares recomendadisimos para visitar si algún día os perdéis por Miami.

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Graffiti en Wynwood (Design District)

Tras el tour por el distrito del diseño, paseamos por la costa hasta South Pointe pier. Mi hermano, que para el que no lo conozca, no puede parar ni un segundo de hacer el imbécil, se dedicó a rodar y rodar por cuestas de césped y acosar con su cámara a perros con calcetines. Si, habéis leído bien, yo no sé muy bien qué aire sopla por Miami pero la gente por allí le pone calcetines a los perros, corre semi en pelotas, viste esperpénticamente genial y todo les da igual. Cero prejuicios. En Miami todo vale. Y mola, mola un montón.

 

Massimo, nuestro guía italiano de la Roma profunda, nos explicaba que en EEUU puedes hacer lo que quieras siempre que no causes problemas, que tienes más libertades para todo, y como ejemplo nos ponía la cantidad de coches-camión que circulan por las calles. No os podéis imaginar las dimensiones que pueden llegar a alcanzar los coches allí. Les ponen ruedas de camión, los decoran con conchas, muñecos y entran en un bucle de poner cosas una encima de otra hasta que surgen engendros móviles como el que podéis ver en la foto.

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Bueno, me he ido del tema, la cosa es que nuestro tercer día en Miami coincidió con acción de gracias. Para nosotros, como si nos dices misa, comimos igual de espectacularmente que cualquier otro de los días que pasamos en Florida y ofreciéndonos marisco, no íbamos a pedir pollo. En el restaurante Pelican nos trataron como reyes y yo disfruté del mejor menú de todo el viaje, una mariscada de alucine.

Pasamos la tarde relajados en la piscina de casa haciendo el canelo con nuestros amigos los cocos y a última hora, Esther y yo paseamos hasta la costa para disfrutar del atardecer en la playa y ver las típicas casetas de los vigilantes de la playa.

¡Pero lo mejor estaba por llegar! El día de acción de gracias todos los restaurantes y bares están a reventar en Estados Unidos, pero Massimo nos dijo que esa noche íbamos a flipar porque había conseguido hacer una reserva imposible (diciendo que éramos periodistas españoles) en la mejor mesa del bar-restaurante Mango. Como veis, Massimo era un figura y cada día nos sorprendía con alguna de sus hazañas.

Llegamos a Mango y no sabíamos ni dónde fijar la vista. Para que os pongáis en situación, Mango es como la versión latina de Bar Coyote. Un bar con unas camareras esculturales vestidas (o desvestidas) de leopardo y un escenario en el que sin pausa alguna aparecen bailarines, cantantes y músicos.Allí se respira un buen rollo entre camareros, clientes y artistas que consigue que quieras quedarte a vivir allí.

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En primera fila del espectacular Mango

Al entrar, nos dijeron que estaba todo pagado y qué podíamos comer y beber hasta reventar, así que desde los entrantes empezamos a probar los cócteles y la combinación entre Litus, latineo y cócteles es pura dinamita.

Que si “Volcan”, que si “Huracan”,….la cosa es que veíamos desde nuestra mesa a una mujer de unos 60 tacos en la barra derrotada mientras su hija nos explicaba desde lejos con señas y gritos que la señora iba por el séptimo cóctel  y yo pensaba que me moría de la risa imaginando nuestro final, sin duda alguna, con la señora de fiesta. Pero cuando creías que no te podías reír más, aparecía un camarero y le tiraba los trastos a Alberto, y cuando te ahogabas de reírte, soltaban una bocanada de humo que no veías ni a quien tenías al lado. Y bueno, como podréis imaginar, fue nuestra noche top en Miami. Muchas risas, mucho espectáculo y unas ganas increíbles de volver a Mango todas las noches.

 

DÍA 4

Nuestro cuarto día fue el más relajado puesto que llevábamos un ritmo de infarto. Vivimos el Black Friday al más puro estilo americano en Aventura Mall (el centro comercial más enooorme de Miami). Hicimos cero compras puesto que nosotros somos carne de mercadillo pero fue una experiencia interesante.

Y hablando de carne,…ese día Massimo nos llevó a un restaurante llamado Duffy’s  Sports Grill donde nos comimos un costillar tamaño XXL. Allí nos encontramos con el paraíso de cualquier amante del deporte en general. Decenas de televisores visionando todo tipo de deportes y una decoración cargada de camisetas, cascos y material deportivo firmado por deportistas de élite.

La tarde la pasamos en la playa. El karma hizo de las suyas con mi hermano, que como se dedicó a perseguirnos y meternos en el agua, en uno de esos arranques el mar le robó sus gafas, y como todavía no sé si se lo ha contado a mi madre, pues yo hago mi particular vendetta por aquí para que se entere.

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Tras tunearnos en casa después de la aventura en la playa, fuimos a Miami para cenar en el distrito del diseño que habíamos visitado el día anterior por la mañana. Cenamos en The Wynwood Walls y como era de esperar, allí hasta la comida era original. Como pedíamos platos y no nos enterábamos de lo que habíamos pedido, empezamos a volver locos a los camareros del garito porque no parábamos de devolver platos a cocina diciendo que nosotros no habíamos pedido eso. No lo hacíamos a propósito, pero es que pedíamos cosas que habíamos recreado en nuestra mente estilo “el puchero de la abuela” y aparecían con un plato con lentejas de ensalada, zanahorias y cuatro flores y fiesta. Qué atrevida es la ignorancia pensareis, pues sí, pero como repetía mi hermano una y otra vez, “donde se pongan las lentejas con chorizo de la abuela que se quiten estas mingotadas”.

Lo más increíble de este sitio es que estas en un ambiente de artisteo, rodeado de grafitis y con exposiciones donde alucinar. Otro de los lugares que apuntar en la lista de “Cosas que hacer/ver en Miami”.

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Exposición en Wynwood Walls

 

Pongo punto y seguido de momento puesto que todavía tengo que contaos el final de este viaje….pero eso será en el siguiente post.

 

~Pincha aquí para ver el vídeo completo de mi viaje a Florida.

 

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4 thoughts on “Miami, Florida (días 3 y 4)

    1. jajajaja eso si que no me lo esperaba Prim! Algún día te haré prota de mis aventuricas en algún viaje, que después de despedirnos hasta el ultimo segundo en la estación se me quedo la espinita clavada de viajar a tu vera ;P

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    1. ¡Cómo me gusta la palabra “volver”! Dicen que las segundas partes son siempre peores pero a mi me encanta volver a rehacer mis huellas 🙂 Gracias por escribirme 😉

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